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¿QUÉ ES LA MARTINGALA Y POR QUÉ PUEDE MATAR TU CUENTA?

Hoy me ha preguntado el primo de mi vecino (no va con segunda intención…) si podíamos explicar en qué consiste la estrategia de la Martingala y por qué es tan peligroso usarla, ya que puede llevarse por delante nuestra cuenta, nuestro dinero y nuestros deseos de invertir y progresar.

Baste con comenzar diciendo que es una técnica que se inventó en los casinos…con lo que obviamente, ya va en contra de nuestras propias ideas, puesto que no nos gusta asociar el mundo de los mercados con el juego ni con las apuestas, y creemos que aquí también hay que utilizar mucho más la cabeza, la conciencia y la prudencia, ya que el trading es algo bastante más serio.

La estrategia de la Martingala se popularizó en el siglo XVIII como algo milagrosamente efectivo, puesto que aunque en teoría debería ser casi infalible, estaría por contra destinada a a arruinar al jugador. Recibe el nombre de los habitantes de la localidad francesa de Martigues (martingales en francés), situada cerca de Marsella, que por aquel entonces tenían fama de ser ingenuos y simplones.

Los sistemas de martingala,  se basan en ir apostando más cuando se pierde, para cubrir la pérdida. Suele aplicarse doblando en la segunda ocasión la cantidad inicialmente apostada en la primera ocasión, o incluso doblándola y añadiendo algo más. Y así, por ejemplo:

-Apuesto 1 $ a que sale la bola roja, y pierdo.

-En la segunda ocasión, vuelvo a apostar también al rojo, pero esta vez, el doble,  2$.

-Si gano, recupero lo anterior y sigo jugando. Si pierdo, apuesto en esta ocasión 3 $, con la esperanza de que si gano, ya recupero lo anterior y un poco más.

-Si vuelvo a perder, apuesto esta vez 7 $, siempre amparándome en tratar de ir a por el “doble o nada”…

Y así sucesivamente, tratando de esperar a que la mala racha se rompa y que alguna vez salga el color o la posición que yo llevo, ya que, más tarde o temprano se presupone que ocurrirá alguna vez, y si no…a seguir doblando. Por éso también algunos llamaban a ésto “doble o dejarlo”.

Así, básicamente, la estrategia de la martingala consiste en volver a apostar por el total perdido al momento de incurrir en una pérdida en un juego de azar (o por el doble del total). En la nueva apuesta, el jugador tiene la posibilidad de recobrar todas sus pérdidas, por lo que podría parecer que a largo plazo la esperanza de ganancia con esta estrategia se mantienen constantes y a favor del jugador. El problema reside en que, al incurrir en sucesivas pérdidas, el jugador que siga  la martingala se ve obligado a apostar de nuevo cantidades cada vez más y más mayores (las pérdidas acumuladas), que tienden a crecer exponencial y progresivamente.

Al cabo de unos pocos ciclos de apuestas, el jugador, cuyos recursos son habitualmente muy inferiores a los de la banca, se ve arruinado al ser incapaz de apostar de nuevo por el total de sus pérdidas. Habría que tener una cantidad de dinero casi infinita, y al final si vamos alargando las apuestas, el riesgo se multiplica hasta el infinito, y el beneficio resultará ridículo.

Además, Sólo porque tengas un alto nivel de probabilidades estadísticas de que salga negro tras cuatro bolas que han caído en el rojo no quiere decir que vaya a caer esta quinta vez en el negro… terminará saliendo, pero ¿Y si lo hace a la décima vez (que estadísticamente también es posible) y ya no te queda absolutamente nada de dinero para apostar?

Otra desventaja de esta estrategia es que puedes llegar a alcanzar el umbral máximo de apuesta tras varias veces perdiendo. En cuanto este momento llega, estás en rojo, incluso aunque ganes. Necesitarías contar con recursos infinitos para poder seguir haciendo apuestas más grandes que te ayudaran a recuperar tus pérdidas

Es decir, puede ser un proceso en el que realmente todo acabe terminando en una deriva, en la bancarrota, salvo rachas de suerte que te hagan creer que todo puede ser posible…

Pero este concepto y esta estrategia con una desproporción tan enorme entre el posible beneficio y el riesgo asumido, se terminó aplicando en los procesos bursátiles, y por desgracia, mucha gente aún la utiliza hoy día (con diversas adaptaciones) y tanto en su operativa y en sus inversiones tanto a corto como a medio y largo plazo, con resultados muy dolorosos económica y moralmente en la mayor parte de los casos.

Muchos inversores lo aplican incluso sin saber que tiene este nombre, o incluso sin saber que están haciendo algo malo.  Desde la persona que ha comprado 3.000 € en acciones de un Banco muy importante cuando cotizaban a 10 € y al ver que el precio cae y cae, y cuando están en 5 € (sin parase a analizar o a pensar), promedia y “doblar” comprando ahora 6.000 € más, y que al ver que de nuevo esas acciones bajan hasta los 2,5 €, desesperado, vuelve a comprar otro paquete más por 9.000 € (o por la cantidad que sea, pero ya “a lo loco” y sin sistema ni fundamento…).

Y ésa misma “estrategia” también se emplea frecuentemente por muchos traders que por ejemplo están cortos en un determinado índice o en un par de divisas de fórex, ven cómo la posición no va cómo ellos querían y como realmente no tenían predefinido qué iban a hacer ellos si el mercado no les daba la razón, les puede el miedo a perder, la ansiedad, el ego, la falta de planificación, la ansiedad…y lo que siguen haciendo, en lugar de cerrar esa posición, o gestionarla el tiempo que sea según el sistema que empleen, es tratar de “promediar”, cargándose de más y más posiciones perdedoras en la misma dirección: si he comprado petróleo (o el activo financiero que sea) y baja, vuelvo a comprar….Si sigue bajando, sigo comprando más. Y así sucesivamente, hasta que el saldo de mi cuenta o mis nervios salten por los aires, lo que ocurra antes.

En realidad, éso es una apuesta, en lugar de inversiones. Lo malo es que hay veces que, en un rebote o en un retroceso del mercado, les sonríe la suerte y el puro azar, y salen victoriosos de las apuestas que realizan (porque ése es el nombre que hay que dar a ese tipo de supuesta operativa), y consiguen (después de un tiempo que a veces puede ser muy muy largo, de angustia y de sufrimiento y de mirar los gráficos y las posiciones continuamente…), después de muchas entradas y reentradas en el mismo valor, índice, divisa… recuperar todo lo que iban perdiendo y hasta conseguir cerrar las posiciones con buenas ganancias…

Pero, ¿y si el mercado no se da la vuelta nunca o si tarda días o meses en hacerlo? ¿Y si estamos tan sobreapalancados y “jugando tan al límite” que el saldo de nuestra cuenta no puede permitirse aguantar en negativo tanto tiempo?

Hay a quien le puede funcionar durante unas cuantas ocasiones…pero basta con que una sola vez no lo haga, para que lo perdemos todo. He visto muchos casos de gente que en una sola operación, por no cerrarla o gestionarla y por aplicar la Martingala en la misma y seguir promediando y promediando en dicha posición perdedora, se queda sin todo lo ganado esforzadamente durante decenas o centenares de operaciones previas…o incluso sin cuenta, y sin capacidad de reaccionar, ni económica ni mentalmente.

El trading es algo aleatorio y todo son estadísticas, probabilidades, análisis y gestión monetaria y de nuestro sistema  y nuestro previamente predefinido (de las operaciones que vamos a meter en el mercado, de con qué cantidad lo vamos a hacer, de dónde, cuándo y en qué nivel nos vamos a salir) y gestión emocional (ser siempre rígidos con nuestras normas, pero flexibles con nuestras expectativas, buscar sobrevivir en esta jungla de los mercados, aceptando que tendremos operaciones buenas y malas, ganancias y pérdidas…).

Como en la propia vida, habría que tratar de acumular más cosas y (operaciones) buenas que promediar las malas. Compensar, promediar…es pretender arreglar algo que hemos hecho mal, un comportamiento erróneo, una entrada en el mercado fallida, con otra que puede aún complicar las cosas más.

Con la Martingala tratamos de compensar una entrada mala (y de la que podríamos haber salido tan solo con heridas) con otra o con otras cuantas que deseamos sean el doble de buenas, para recuperar todo lo que estamos perdiendo con las anteriores (pero que nos pueden terminar matando, a nuestra cuenta y a nuestros intereses).

Son estrategias que igual funcionan o no en los casinos, pero que hay que obligarse a no aplicar en el Trading y en las Inversiones financieras.

Que no compensa compensar, que no…

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